Temario
1-Artes figurativas románicas
2-La catedral gótica
3-La arquitectura de Quattrocento
4-La pintura del Quattrocento
1-Artes figurativas románicas
Características generales de la escultura románica.

La escultura románica en España
4-La pintura del Quattrocento
1-Artes figurativas románicas
Características generales de la escultura románica.
El Románico es el estilo artístico que se desarrolla en la Europa occidental durante los siglos XI-XX, en plena época feudal. La escultura románica estaba supeditada a la arquitectura, concebida como parte integrante del edificio.
Materiales: el preferido es la piedra, pero también se usa la madera, generalmente policromada, el marfil, el metal
Técnica: la talla de piedra es plana, mediante incisiones con cincel, taladro y trépano, de
forma torpe: ropajes pegados al cuerpo, plegados muy geométricos. A partir de la segunda mitad del siglo XII mejora mucho, la talla se hace más profunda, los plegados más voluminosos y curvados, las figuras son más reales.
Tenía función didáctica. Enseñaba a los fieles, por lo general analfabetos, los dogmas y principios del Cristianismo. En un mundo teocéntrico, dominado culturalmente por la Iglesia, las imágenes debían instruir y excitar a la piedad a los fieles, enseñándoles los caminos para llegar al otro mundo. El hombre, creado por Dios, pecador y condenado al trabajo, debía huir de este mundo para salvarse superando todos los obstáculos pecaminosos que este "valle de lágrimas" le deparaba e imitando la vida de Cristo y de los santos, que se le ofrecían como modelo. Estos seres excepcionales, llenos de virtudes, habían logrado huir del placer y los vicios de la vida cotidiana y vencer al Maligno. Los hombres debían hacer lo mismo para evitar sufrir horribles castigos en el Infierno.
Estética: la escultura románica es antinatural y simbólica, con clara tendencia a la abstracción, de influencia bizantina que llega a Occidente a través de Italia. En la composición, muy clara y ordenada, imperan el "horror al vacío", la frontalidad, la simetría, el equilibrio, la isocefalia, predominan las líneas curvas. Las figuras son solemnes, hieráticas, distantes y severas, carecen de volumen, son planas. La escultura no tiene perspectiva ni profundidad, se rige por la ley de adaptación al marco, lo que favorece las deformaciones. El escultor no busca la belleza sino la expresividad, por eso las figuras están desproporcionadas y sus rasgos exagerados o deformados, para resaltar determinadas partes del cuerpo (cabeza, ojos, manos). Es una escultura hecha con la mente, no con los sentidos.
Temática: era muy variada y su ubicación en el templo era fija. Los teólogos de la Iglesia eran los responsables de imponer a los artistas las directrices y la iconografía, esencialmente apocalíptica. Las fuentes más usadas son el Apocalipsis de San Juan, el Antiguo y Nuevo Testamento, los Evangelios apócrifos y el Bestiario fabuloso procedente de Oriente, así como vidas de santos recogidas en la Leyenda Dorada.

La escultura románica en España
Los principales focos se encuentran en
Cataluña: Las primeras manifestaciones son de fines del siglo X y comienzos del XI, como el dintel de San Genís les Fonts. En el XII destacan los capiteles del claustro de San Pedro de Galligans y la portada de Santa María de Ripoll (Gerona), cubierta de relieves en varios registros; en escultura exenta, la Majestad de Batlló, de madera policromada, y el Descendimiento de San Juan de la Abadesas, fines del XII.
Castilla: del siglo XI son los relieves de San Isidoro de León (Puertas del Cordero y del Perdón), los capiteles y seis relieves de los pilares del claustro bajo de Santo Domingo de Silos, que representan El Descendimiento, el Santo Entierro, Pentecostés, la Ascensión, la Duda de Santo Tomás y los discípulos de Emaus; la Anunciación y el Árbol de Jessé son del XII, como los de la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes(Palencia). En escultura exenta es importante el Crucifijo de D. Fernando y Doña Sancha, de marfil
Galicia: destaca la Puerta de Platerías de la catedral de Santiago, finalizada ya en el siglo XII.
Aragón: portada de la catedral de Jaca (Huesca) con un Crismon flanqueado por leones y los capiteles historiados del claustro de San Juan de la Peña, del siglo XII, con figuras rudas pero muy expresivas.
Navarra: foco muy conectado con Aragón, la portada de Santa María la Real de Sangüesa
A fines del siglo XII nos encontramos a los llamados maestros de la transición al gótico:
Maestro de la Cámara Santa de Oviedo: realiza un apostolado, con figuras pareadas adosadas a los fustes de las columnas, que ya se comunican entre sí, estilizadas y sonrientes, que se miran entre sí.
Maestro de San Vicente de Ávila: realiza las dos portadas de la iglesia, la de los pies con un apostolado en las jambas, escenas de la vida de Lázaro y Cristo sedente en el parteluz.
Maestro Mateo: autor del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, acabado en 1188. El Pórtico triple, con restos de policromía, presenta en el tímpano central al Pantocrátor con el Tetramorfos y ángeles con instrumentos de la Pasión; en la archivolta los 24 ancianos, tañendo instrumentos musicales; figuras sonrientes de profetas y apóstoles en las jambas, naturalistas. En el parteluz se halla el apóstol Santiago sedente; agachado detrás aparece el maestro Mateo. Es la cumbre de la escultura románica.

2-La catedral gótica
El arte gótico es un período de la Historia del Arte comprendido entre mediados del s. XII y finales del s. XV (excepto en Italia), si bien en algunos países se mantuvo hasta bien entrado el s. XVI, y que se adscribe geográficamente a Europa Occidental.
A partir del siglo XII Europa occidental asiste a un proceso generalizado que implica la superación de la etapa feudal en múltiples aspectos.
En este período, el continente europeo experimenta un crecimiento demográfico significativo, que conllevó a su vez un importante desarrollo económico basado en el crecimiento de la producción agrícola. Fue un crecimiento debido a la ampliación de las zonas de cultivo, a los nuevos sistemas de roturación y a los progresos técnicos alcanzados. Esto produjo un excedente de productos y de campesinos en los feudos señoriales, para los cuales la ciudad se convirtió en la única salida. Empieza así una etapa de interacción entre el campo y la ciudad: el primero surtía a ésta de alimentos y materias primas, mientras que la ciudad ofrecía al campo productos artesanales. Se establecen nuevas relaciones entre ambos sectores, que permitirán el paso de una economía autárquica y rural a una economía de mercado urbana.
El auge económico europeo de esta etapa se fundamentó sobre todo en la revitalización de las ciudades. Se construyeron barrios fuera de las antiguas murallas: los burgos o arrabales, donde se instalaron artesanos y comerciantes para formar un nuevo grupo de ciudadanos a los que se conoce como burgueses. El trabajo artesanal que desarrollaron se organizaba por actividades y dio lugar a los gremios o agrupaciones de artesanos. Los gremios regulaban la vida profesional del sector: fijaban los precios, las condiciones de producción y no permitían que un artesano trabajara en su oficio sin estar inscrito en el gremio correspondiente. La dinamización del comercio local favoreció la del comercio internacional, que se proyectó en dos áreas: el Mediterráneo, y la zona del Mar del Norte y del Mar Báltico. La primera se vio beneficiada por las Cruzadas y por la consiguiente expansión del mundo cristiano, que permitió la llegada a Occidente de especias, sedas y perfumes procedentes de Oriente. Por su parte, el comercio entre el Mar del Norte y el Báltico estuvo controlado por la Hansa, liga que agrupaba a las principales ciudades comerciales (Lübeck, Hamburgo, Brujas, Gante) para defender sus economías. Surgen así las primeras actividades financieras propias de una economía precapitalista. Con el comercio se pusieron en circulación importantes cantidades de moneda. Apareció la letra de cambio y se concretaron las primeras formas de asociación entre capitalistas y comerciantes que unieron sus recursos para acometer grandes empresas mercantiles.
A pesar del auge de la ciudad, en Europa seguía prevaleciendo el mundo rural sobre el urbano, la agricultura sobre el comercio y continuaba vigente la rigidez de la sociedad feudal. Sin embargo, la burguesía aportó novedades importantes a este esquema social: se consideraba libre, independiente de los señores feudales; estimaba que es sólo la riqueza la que marca la distinción de clase y que la iniciativa personal debía posibilitar el ascenso social.
En términos políticos, el período del arte gótico se correspondió con la configuración de las principales monarquías europeas, que poco a poco minaban el gran poder acumulado por la nobleza durante el Feudalismo. De este modo, se fueron prefigurando los Estados modernos en Europa, sobre todo en Francia, Inglaterra, el Sacro Imperio Romano Germánico y España (Castilla, Aragón, Navarra y Portugal). La Guerra de los Cien Años favoreció la consolidación de Francia e Inglaterra; Austria anunciaba su futuro poder ante la desintegración del Sacro Imperio Germánico; España se encaminaba hacia la unificación tras las sucesivas victorias sobre los reinos musulmanes. Los cambios acontecidos en las estructuras políticas sentaron las bases, en el siglo XV, de la aparición del Estado Moderno. Los monarcas, apoyados por la burguesía, incrementaron su poder, dominando a la nobleza. De este modo, surgieron las Cortes, Estados Generales o Parlamentos, donde se reunían los representantes de un reino por estamentos. Por su parte, las ciudades burguesas se procuraron un gobierno autónomo para mantener la independencia económica y escapar del sistema feudal. Se organizaron corporativamente con ayuntamientos y consejos municipales donde participaban artesanos y comerciantes, aunque muy pronto los puestos importantes fueron acaparados por miembros de la alta burguesía (comerciantes ricos y banqueros).
La cultura teocéntrica imperante en la Europa medieval adquirió nuevos rasgos a partir del s. XIII, pues los monjes benedictinos cedieron protagonismo a las nacientes órdenes mendicantes, como los franciscanos y los dominicos. Las órdenes mendicantes rehusaban la reclusión y la relativa comodidad monacal, comprometiéndose a mendigar el sustento mientras profundizaban en la teología, realizaban apostolado o predicaban por las calles. Las órdenes mendicantes fueron nuevas secciones del clero regular cuyo principal objetivo era la predicación en el mundo urbano. Vivían en conventos instalados en las ciudades. Las principales fueron los dominicos, fundados por Santo Domingo de Guzmán, que pronto alcanzaron gran difusión en las universidades y en los tribunales de la Inquisición, y los franciscanos, creados por San Francisco de Asís y volcados en la predicación y en la defensa de un modo de vida austero y pobre. Los monasterios cayeron a un segundo plano dejando protagonismo a las catedrales, sedes episcopales diocesanas que debieron su impulso al crecimiento de las ciudades europeas.
3-La arquitectura de Quattrocento
1) Entre los materiales más usados en la época renacentista debemos mencionar los sillares de piedra y el ladrillo, ambos unidos con argamasa. En numerosos casos, los espacios interiores de los edificios eran adornados con mármoles y estucos.
2) Recuperación de los elementos formales de la arquitectura clásica, que se emplearán en este período adaptándose a las nuevas necesidades generadas a partir del s. XV. Por ejemplo, entre los elementos sustentantes se retomaron los órdenes arquitectónicos clásicos (dórico, jónico, corintio, toscano y compuesto) con sus debidas proporciones matemáticas. Las columnas clásicas no sólo soportaron el peso de estructuras arquitrabadas en los alzados, sino también de arcos de medio punto, que volvieron a ser empleados en la arquitectura con las medidas propias de la época romana. Por otro lado, entre los elementos sostenidos se volvieron a emplear según su uso en la arquitectura clásica, las cubiertas adinteladas, las bóvedas de medio cañón y las cúpulas, decoradas con los ornamentos más asiduos en las construcciones romanas. La cúpula, sobre todo en la arquitectura religiosa, se convirtió en un símbolo del universo y de la perfección.
3) La arquitectura, debido al humanismo imperante en el Renacimiento, retornó al uso de la escala humana en los edificios y al predominio de la horizontalidad sobre otros valores visuales. De esta manera, se abandonaba la verticalidad y monumentalidad góticas. Los monumentos renacentistas recuperaron el sentido de la proporción y de la belleza característico de la arquitectura clásica, basado nuevamente en un fundamento matemático y geométrico.
4) La arquitectura renacentista posee un carácter intelectual, sobrio, que se concreta en una cierta austeridad decorativa y cromática en los monumentos y en la preferencia de las líneas rectas sobre las curvas.
5) Urbanismo. En el Renacimiento cobró una gran relevancia el diseño y la planificación de las ciudades, que en la Edad Media habían presentado una distribución caótica y desordenada de sus calles y edificios. La ciudad ideal renacentista se concibió a partir de una plaza en la que se ubicaría la catedral y los palacios más destacados y que consistiría el centro de la urbe. A partir de ella, se dispondrían el resto de calles siguiendo un trazado ortogonal (cuadriculado), regular, perfectamente ordenado. El urbanismo renacentista tuvo un mayor valor teórico que práctico, pues contó con numerosos inconvenientes para su realización en las ciudades europeas. Quizá el lugar donde se pusieron en práctica sus ideas de un modo más fiel fueron las numerosas ciudades fundadas por los españoles en el continente americano durante el s. XVI.
6) Importancia y proliferación de los tratados escritos sobre arquitectura, en los que se recogen las técnicas, materiales, proporciones y estética de las tipologías más destacadas. En este sentido, mencionamos el texto De re aedificatoria redactado por el arquitecto y humanista León Battista Alberti (1404-1472) y Los cuatro libros de arquitectura escritos por el arquitecto veneciano Andrea Palladio (1508-1580), entre otros.
7) Tipologías arquitectónicas. Frente al predominio de las tipologías religiosas en la arquitectura medieval, a partir del Renacimiento éstas compartieron su protagonismo con las tipologías civiles.
a. Las tipologías religiosas más importantes del Renacimiento fueron las iglesias. En la época renacentista asistimos a un declive en la construcción de catedrales, en comparación con el desarrollo que tuvieron en época gótica. Ahora, adquieren una gran importancia las obras de remodelación realizadas en catedrales góticas, las iglesias y capillas promocionadas por los nuevos mecenas del arte, los proyectos vinculados a las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos y jesuitas) y a los gremios y cofradías de las urbes europeas. Las iglesias renacentistas usaron sobre todo la planta de cruz latina, pero también la planta central. De hecho, la planta central gozó de un marcado simbolismo durante el Renacimiento, ya que el círculo fue interpretado como signo de la perfección e infinitud de Dios. En ellas proliferó el uso de elementos arquitectónicos procedentes del mundo clásico: órdenes, arcos de medio punto, bóvedas de medio cañón y cúpulas.
b. Las tipologías civiles más destacadas fueron el palacio y la villa. El palacio fue la residencia urbana por excelencia de la nobleza y de la burguesía. Solía responder a una planta rectangular que contenía en su centro un patio cuadrado, alrededor del que se distribuían el resto de dependencias del palacio. La fachada se dividía generalmente en tres pisos horizontales horadados por ventanas dispuestas regularmente, y en los que destacaba el uso del almohadillado o grandes bloques de piedra perfectamente cortados y con los cantos redondeados. Generalmente, el volumen del almohadillado se iba reduciendo según se ascendía en los pisos en que se dividía la fachada. Por su parte, la villa constituía la residencia campestre de nobles y prósperos comerciantes. Normalmente se articulaba siguiendo una planta de cruz griega coronada por una cúpula en el crucero. Contaba con cuatro fachadas, de influencia grecorromana, idénticas en sus cuatro brazos y conformadas mediante un pórtico de columnas rematado por un frontón triangular.
El desarrollo arquitectónico renacentista se produjo en el s. XV, pero conviene tener presente que dicha centuria es gótica para el resto de los países europeos. La división política de la Península Italiana fue causa de la diversidad de escuelas que se observan en su arte. El distinto grado de desenvolvimiento político y económico tiene también su importancia en el carácter artístico de dichas escuelas.
Florencia, durante el s. XV, era la ciudad más próspera de Italia. Los Médicis son los grandes banqueros y dueños de la ciudad, mecenas al mismo tiempo de los artistas del momento. Tal riqueza, unida al gran desarrollo que en Florencia logró el humanismo, explica la importancia que alcanzó allí el arte.

4-La pintura de Quattrocento
La pintura se convirtió en un arte de capital importancia del período renacentista, trabajado por grandes creadores que ayudaron a elevar la consideración del artista a la categoría de genio universal. En el Renacimiento, la pintura se basó en los siguientes principios:
1) Recuperación del lenguaje del arte clásico. A pesar de contar con escasos ejemplos conservados de conjuntos pictóricos grecorromanos, las ideas estéticas de la cultura clásica sirvieron como inspiración a la pintura renacentista: la imitación de la naturaleza, basada en el estudio anatómico del ser humano y del entorno que lo rodea; idealización, que persigue la consecución de una idea de belleza basada en la proporción, la armonía y el equilibrio.
2) Expresividad serena y contenida propia de las obras escultóricas clásicas.
3) Creación de composiciones simétricas y equilibradas, que solían responder a formas geométricas como el triángulo equilátero.
4) Perspectiva científica. En el Renacimiento surge un nuevo sistema de representación visual: la perspectiva, que permitía reflejar con fidelidad las tres dimensiones de la naturaleza sobre un soporte bidimensional. La perspectiva lineal consistía en la representación geométrica y matemática de la profundidad de un espacio a través de líneas que convergen en un punto de fuga situado en el plano.
5) Desarrollo del paisaje. La observación de la naturaleza y la imitación de la misma conllevó la representación de paisajes naturales que servían de fondo a las figuras.
6) Predominio de la línea sobre el color. En el Renacimiento, el dibujo (disegno) fue concebido como el padre de las artes visuales. Por ello, en la pintura florentina del s. XV y en la romana del s. XVI predominó el dibujo en el contorno y diseño de los personajes y de las composiciones sobre un uso espontáneo del color. Con el desarrollo de la escuela veneciana a finales del s. XVI, el color comenzó a imponerse sobre el dibujo.
7) Técnicas. La pintura renacentista se desarrolló en soportes tanto de caballete como murales. Dentro de la pintura de caballete, el soporte más utilizado siguió siendo la tabla, aunque progresivamente se incorporó el lienzo hasta el punto de desplazar prácticamente al anterior. En la pintura sobre tabla o lienzo, la técnica tradicional del temple fue sustituida por el óleo, que permitía mayores posibilidades plásticas y que se usaba regularmente en la pintura flamenca del s. XV. Por otra parte, en las pinturas murales se usó, especialmente en Italia, la técnica del fresco. Italia gozaba con una importante tradición en la creación de grandes conjuntos murales al fresco, contando entre sus máximos exponentes a artistas como Giotto. El fresco requiere rapidez en su ejecución y permite pocas modificaciones, de ahí su dificultad. Los pigmentos se aplican, mezclados con agua de cal sobre el revoco de un muro todavía húmedo, proporcionando un resultado luminoso y duradero.
8) Temas. La pintura religiosa es la más abundante en el Renacimiento, decorando prolijamente capillas e iglesias. Esta temática se distinguió por la creciente humanidad de los personajes sagrados, no exenta de decoro y rigor, con el fin de acercarlos cada vez más a los fieles que las contemplaban.
a) El retrato es un género que adquiere una gran relevancia en esta época, relacionado con la dignidad conferida al ser humano y al individualismo durante la época renacentista. Reyes, príncipes, papas, cardenales, obispos, aristócratas y acaudalados burgueses demandaron numerosos retratos que decorasen sus residencias palaciegas.
b) Los temas mitológicos. En el Renacimiento, los temas de la mitología clásica vuelven a tener un destacado protagonismo. El estudio de los clásicos grecolatinos estaba de actualidad y la pintura reflejó un gran interés por los mitos clásicos y las enseñanzas morales que desprendían. La temática mitológica ornamentaba con frecuencia los palacios renacentistas.
c) La temática histórica o narración de episodios históricos que resalten por su heroísmo o por su elevado contenido moral, también fue trabajada en el Renacimiento.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario